jan 222014

Informe de organismos ONU enfatiza que sin la generación de trabajo decente para las mujeres no habrá igualdad de género en la región

Artigo 1

Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe – Con la numerosa presencia de académicas, estudiantes, dirigentas sociales y sindicales, funcionarias internacionales, de gobierno y organizaciones de mujeres, se presentó en Chile el Informe Regional sobre Trabajo Decente e Igualdad de Género: “Políticas para mejorar el acceso y calidad del empleo de las mujeres en América Latina y el Caribe”.

InformeEste documento fue realizado en forma conjunta por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y ONU Mujeres.

El Director Regional Adjunto para la Coordinación de Políticas y programas de la OIT, Guillermo Miranda, destacó que hoy cerca del 40% de la población de la región latinoamericana está gobernada por mujeres. “Esta feminización de las presidencias en América Latina es un logro democrático muy importante; un cambio cultural muy significativo y ello nos invita a redoblar los esfuerzos para que la temática de igualdad de género se incorpore activamente en las agendas pública y privada”.

La Directora Regional de ONU Mujeres, Moni Pizani, explicó que “el principal objetivo del informe es formular recomendaciones de política pública que promuevan el acceso igualitario de hombres y mujeres a las oportunidades de empleo decente y que contribuyan a la igualdad de género y el empoderamiento económico de las mujeres”.

Mujeres trabajadoras rurales y agrícolas

Las mujeres de la región son un elemento esencial en la producción de alimentos. Su contribución a la seguridad alimentaria con sus actividades como trabajadoras agrícolas o no agrícolas- asalariadas, por cuenta propia o no remuneradas es clave.

La brecha de género representa un costo real para la sociedad en términos de producción agrícola, seguridad alimentaria y crecimiento económico. Si las productoras agrícolas tuvieran las mismas condiciones que los hombres, sería posible alimentar en el mundo a 150 millones de personas más en el mundo.

La estructura productiva no crea suficientes empleos de buena calidad para las mujeres rurales, fuertemente ligadas a los patrones tradicionales de género. Su aporte a la economía campesina es poco reconocido y su acceso a la propiedad de la tierra limitado.

Soledad Parada, especialista de la FAO, comentó que las mujeres rurales se ocupan de la agricultura en condiciones de alta precariedad: como trabajadoras por cuenta propia y familiares no remuneradas en proporciones superiores al 50%.

“El número de mujeres incorporadas al trabajo agrícola asalariado es creciente en los últimos años; pero esta integración laboral tiene un carácter intermitente y a menudo es en empleos precarios y mal remunerados”, añadió.

Trabajo decente y mujer en la región

La presentación de los contenidos del Informe Regional estuvo a cargo de la consultora de la OIT, Solange Sanches Do Prado, quien planteó la necesidad de incorporar la dimensión de género en el debate sobre las estrategias de desarrollo, dado que el empleo y las condiciones de vida de las mujeres son variables clave para el desarrollo equitativo y sostenible de América Latina y el Caribe.

“La superación de los problemas que afectan a las mujeres requiere caminar en la dirección de sociedades más inclusivas e igualitarias. Para eso, es necesario invertir en la construcción de la igualdad de género, donde la autonomía económica de las mujeres juega un papel fundamental”, señaló la experta.

Esta autonomía se construye con la generación de trabajo decente para las mujeres, con protección social y sistemas para el cuidado, incorporando el trabajo productivo y el reproductivo y el ejercicio de los derechos de las mujeres, añadió.

La consultora sostuvo que “el desarrollo económico de los países constituye una condición fundamental pero insuficiente para la promoción de la igualdad. Los países necesitan avanzar hacia un desarrollo incluyente y sostenible, donde la dimensión de género esté manifiesta desde el comienzo”.

Particularidades de las mujeres trabajadoras

La economista y Directora de Estudios de Comunidad Mujer, Andrea Bentancor, se refirió a la revisión macroeconómica de las principales estadísticas laborales de la región incluida en el Informe Regional y afirmó que “las mujeres debemos participar en la discusión de modelos de desarrollo y también en la discusión sobre la política tributaria, la política fiscal y de la distribución del gasto y los presupuestos”.

Por su parte, la Presidenta de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) de Chile, Bárbara Figueroa, relevó que el Informe Regional se constituye en una guía para apoyar el diseño, la implementación y evaluación de políticas de empleo para la igualdad de género, con un énfasis muy particular en políticas públicas participativas.

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